Por qué procrastinan los procrastinadores

*Texto original del increíble Tim Urban, del blog waitbutwhy.com. Este post  sólo tiene por objeto compartir las maravillosas ideas de Tim con el público que no habla inglés. Lee el original aquí.

pro-cras-ti-na-ción |prɔ.ˌkrɐʃ.θˈĩ.ˈnā. cˈĩɔn|
s.f.

La acción de retrasar o posponer cualquier cosa: su primer consejo es evitar la procrastinación.

¿Quién hubiera pensado que después de dácadas para combatir la procrastinación, el diccionario, dentre todos los lugares, tendría la solución?

Evitar la procrastinación. Tan elegante en su simplicidad.

Y ya que estamos, asegurémonos también de que las personas obesas eviten comer en exceso, las personas deprimidas eviten la apatía, y que alguien por favor diga a las ballenas varadas que deben evitar estar fuera del océano.

No, “evitar la procrastinación” sólo es un buen consejo para los procrastinadores falsos – esa gente que va en plan “Yo voy fijo a Facebook unas cuantas veces al día en el trabajo – soy tan procrastinador!” La misma gente que dirá a un real procrastinador algo como, “Simplemente no procrastines e irás bien.”

Lo que ni el diccionario ni los procrastinadores falsos entienden es que para el procrastinador real, procrastinar no es una opción. Es algo que ellos no sabem cómo no hacer.

En la universidad, la súbita y desenfrenada libertad personal fue un desastre para mí; nunca hacía nada, por la razón que fuera. La única excepción era que tenía que entregar trabajos de vez en cuando. Los hacía la noche anterior, hasta que me di cuenta de que podía simplemente hacerlos durante la noche, y eso hice hasta que me di cuenta de que realmente podría iniciar temprano por la mañana del día en que eran debidos. Este comportamiento alcanzó niveles de caricatura cuando no pude comenzar a escribir mi tesis de 90 páginas hasta 72 horas antes de que fuera debido, una experiencia que terminó conmigo en la oficina del doctor del campus, aprendiendo que la falta de azúcar en la sangre era la razón por la que mis manos se habían entumecido y acurrucado contra mi voluntad. (Conseguí entregar la tesis en tiempo – no, no era buena.)

Incluso este post tardó mucho más de lo que debería haber tardado, porque pasé un montón de horas haciendo cosas como ver esta imagen esta imágen que estaba guardada en mi escritorio de un post anterior, abriéndola, mirándola durante mucho tiempo, pensando en cuan fácilmente él podría vencerme en una lucha, luego preguntándome si él podía vencer a un tigre en una lucha, entonces preguntándome quién vencería entre un león y un tigre, y luego buscando eso en google y leyendo sobre ello por un tiempo (el tigre vencería). Tengo problemas.

Para entender por qué los procrastinadores procrastinan tanto, vamos a empezar por entender el cerebro de un no procrastinador:

 

Bastante normal, ¿verdad? Ahora, veamos el cerebro de un procrastinador:

¿Notas algo diferente?

Parece que el Tomador de Decisiones Racional en el cerebro del procrastinador está coexistiendo con una mascota, el Mono de la Gratificación Instantánea.

Esto estaría bien – sería incluso mono (sin juego de palabras) – si el Tomador de Decisiones Racional supiera lo primero acerca de cómo poseer un mono. Pero por desgracia, no fue parte de su entrenamiento, y se ha quedado completamente desamparado mientras el mono le hace imposible que él haga su trabajo.

El hecho es que el Mono de la Gratificación Instantánea es la última criatura que tendría que estar a cargo de las decisiones – él sólo piensa en el presente, ignorando las lecciones del pasado y despreciando por completo el futuro, y se ocupa enteramente de maximizar la facilidad y el placer del momento actual. Él no entiende al Tomador de Decisiones Racional ni un pelín mejor que el Tomador de Decisiones Racional lo entiende a él – ¿por qué continuaríamos haciendo footing, piensa, si podríamos parar, lo que nos haría sentir mejor?, ¿Por qué practicaríamos ese instrumento si no es divertido? ¿Por qué utilizaríamos alguna vez un ordenador para el trabajo cuando la internet está ahí, disponible, esperando a que juguemos con ella? El mono piensa que los humanos están locos.

En el mundo de los monos, él lo sabe todo – si comes cuando tienes hambre, duermes cuando estás cansado, y no haces nada difícil, eres un mono muy exitoso. El problema para el procrastinador es que sucede que vive en el mundo humano, lo que hace del Mono de la Gratificación Instantánea un navegador altamente incompetente. Mientras tanto, el Tomador de Decisiones Racional, que fue entrenado para tomar decisiones racionales, no para lidiar con la competencia por los controles, no sabe cómo empezar una pelea efectiva; sólo se siente cada vez peor sobre sí mismo cuanto más falla y cuando más el procrastinador sufridor en cuya cabeza él vive le regaña.

Es un desastre. Y con el mono a cargo, el procrastinador se encuentra teniendo que gastar mucho tiempo en un lugar llamado el Patio de Recreo de las Tinieblas.1

El Patio de las Tinieblas es un lugar que cada procrastinador conoce bien. Es un lugar donde las actividades de ocio ocurren en momentos en que no se supone que las actividades de ocio deberían ocurrir. La diversión que sucede en el Patio de las Tinieblas no es realmente divertida porque es completamente no merecida, y el aire se llena de culpa, ansiedad, odio a uno mismo y temor. A veces, el Tomador de Decisiones Racional hinca el pie y se niega a dejar que pierdas tiempo haciendo cosas típicas de ocio, y dado que el Mono de la Gratificación Instantánea seguramente no te dejará trabajar, tú te encuentras un extraño purgatorio de actividades raras donde todos pierden.  2

Y el pobre Tomador de Decisiones Racional simplemente se queda sin habla, tratando de averiguar cómo dejó que el humano de quien se supone que él estaba encargado terminase aquí otra vez.

Ante esta situación, ¿cómo el procrastinador consigue lograr cualquier cosa que sea en la vida?

Como veremos, hay una cosa que hace con que el Mono de la Gratificación Instantánea se cague de miedo:

El Monstruo de Pánico está inactivo la mayor parte del tiempo, pero de repente se despierta cuando un plazo se acerca demasiado o cuando hay peligro de vergüenza pública, un desastre de carrera, o alguna otra consecuencia de miedo.

El Mono de Gratificación Instantánea, normalmente inamovible, está aterrorizado por el Monstruo del Pánico. ¿De qué otra manera se podría explicar que la misma persona, que no puede escribir la frase introductoria de un trabajo académico en un período de dos semanas, de repente tenga la capacidad de permanecer despierta toda la noche, luchando contra el agotamiento, y escribir ocho páginas? ¿Por qué más una persona extraordinariamente perezosa comenzaría una rutina de ejercicios rigurosa, aparte de un desmadre del Monstruo de Pánico sobre estar haciéndose menos atractivo?

Y éstos son los procrastinadores afortunados – hay algunos que ni siquiera responden al Monstruo de Pánico, y en los momentos más desesperados terminan corriendo hacia arriba del árbol junto con el mono, entrando en un estado de cierre por auto-aniquilación.

Vaya peña que somos.

Por supuesto, esto no es manera de vivir. Incluso para el procrastinador que logra llegar a hacer las cosas y seguir siendo un miembro competente de la sociedad, algo tiene que cambiar. Aquí están las razones principales:

1) Es desagradable. Demasiado del valioso tiempo del procrastinador se gasta en el Patio de las Tinieblas, tiempo ese que podría haberse pasado disfrutando de ocio merecido y satisfactorio, si las cosas se hubieran hecho en un horario más lógico. Y el pánico no es divertido para nadie.

2) El procrastinador acaba por venderse por menos de lo que él vale. Al final, él acaba no obteniendo muchos logros y realizaciones, y no llega a alcanzar su potencial, lo que le corroe con el tiempo y lo llena de pesar y odio a sí mismo.

3) Puede que los Debo-Haceres se hagan, pero no los Quiero-Haceres. Incluso si el procrastinador está en el tipo de carrera donde el Monstruo del Pánico está regularmente presente y con eso él se sienta realizado en su trabajo, las otras cosas en la vida que son importantes para él – entrar en forma, cocinar platos elaborados, aprender a tocar la guitarra, escribir un libro, leer, o incluso hacer un cambio de carrera audaz – nunca sucederán, porque el Monstruo de Pánico no suele involucrarse con esas cosas. Emprendimientos como esos expanden nuestras experiencias, hacen nuestra vida más rica, y nos traen mucha felicidad, y para la mayoría de los procrastinadores, se quedan abandonados y juntando polvo.

Entonces, ¿cómo puede un procrastinador mejorar y ser más feliz? Ve la parte 2, Cómo combatir la procrastinación

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